Hay momentos en la vida en los que sabemos que algo necesita cambiar, aunque todavía no podamos explicar con claridad qué. Puede ser una decisión que venimos postergando, una etapa que terminó y no sabemos cómo comenzar la siguiente, una sensación de estancamiento, un conflicto, una pérdida de dirección, o simplemente la percepción de que la vida que estamos viviendo ya no coincide con aquello que sentimos que estamos llamados a construir.
En coaching solemos llamar quiebre a ese momento en el que aparece una distancia entre la situación que estamos viviendo y aquella que quisiéramos estar viviendo.
Pero reconocer que existe un quiebre no significa saber qué hacer con él. Y tampoco significa que debamos comenzar inmediatamente un proceso de coaching.
Por eso, antes de iniciar un acompañamiento, propongo una conversación de exploración gratuita de aproximadamente 20 a 30 minutos. No es todavía una sesión formal de coaching. Tampoco es una conversación diseñada para convencerte de contratar un servicio. Es, fundamentalmente, un espacio para conocernos, comprender qué estás atravesando y discernir juntos si un proceso de coaching puede ayudarte en este momento de tu vida.
¿Qué conversamos durante este encuentro?
La conversación comienza con algo muy sencillo: escucharte.
¿Qué está sucediendo hoy en tu vida? ¿Qué te preocupa? ¿Qué situación te llevó a buscar acompañamiento? ¿Hay algo que querés cambiar, alcanzar, resolver o comprender mejor?
Quizás tengas perfectamente claro lo que querés trabajar. O quizás solamente puedas decir:
"Sé que algo tiene que cambiar, pero todavía no sé exactamente qué."
Eso también es un buen punto de partida. No necesitás llegar con todas las respuestas: parte del trabajo consiste precisamente en comenzar a formular mejores preguntas.
Explorar el posible quiebre
Durante esta primera conversación podemos comenzar a observar si existe un quiebre que pueda ser trabajado mediante coaching. Un quiebre no necesariamente significa que algo terrible haya sucedido; puede aparecer simplemente cuando una persona reconoce que existe una diferencia entre dónde está y dónde quisiera estar. Por ejemplo:
- "Quiero hacer un cambio profesional, pero llevo años postergándolo."
- "Sé lo que debería hacer, pero no consigo pasar a la acción."
- "Estoy entrando en una nueva etapa de mi vida y no sé hacia dónde dirigirla."
- "Tengo muchas ideas, pero ninguna dirección clara."
- "Hay algo importante que quiero construir, pero siento que estoy dando vueltas en círculos."
La conversación de exploración nos permite comenzar a distinguir qué hay detrás de esas declaraciones. No para resolverlo todo en veinte minutos, sino para preguntarnos: ¿hay aquí una conversación que merece ser profundizada? ¿Hacia dónde querés ir?
El coaching no consiste solamente en analizar problemas; también busca abrir posibilidades. Por eso una de las preguntas que comenzaremos a explorar es: ¿qué te gustaría que fuera diferente?
Quizás todavía no exista un objetivo perfectamente formulado, y no pasa nada: la conversación inicial puede ayudarnos a reconocer una primera dirección. Después, si decidimos trabajar juntos, podremos profundizarla y transformarla progresivamente en objetivos, decisiones y diseños de acción concretos. Porque una conversación de coaching no busca solamente que una persona comprenda mejor su situación: busca que pueda observar nuevas posibilidades y comenzar a actuar sobre ellas.
También es importante que conozcas cómo trabajo
La conversación de exploración funciona en ambas direcciones. Yo necesito conocer algo de tu situación, pero vos también necesitás conocerme a mí. Por eso dedicaré parte del encuentro a explicarte cómo entiendo el coaching y cómo sería un posible proceso de acompañamiento: la modalidad de las sesiones, su duración y frecuencia, confidencialidad, responsabilidades del coach y del coachee, posibles objetivos del proceso y la manera en que iremos observando avances.
También hablaremos con claridad sobre los aspectos prácticos: duración del proceso propuesto, honorarios, formas de pago y cualquier otra condición necesaria para establecer un acuerdo transparente.
Creo que una relación de coaching saludable comienza precisamente ahí: con expectativas claras y libertad para decidir.
¿Qué significa que sea Coaching Cristiano?
Mi práctica parte de una convicción fundamental: la dimensión espiritual de la persona no está separada del resto de su vida. Nuestras decisiones, relaciones, temores, sueños, responsabilidades y proyectos también dialogan con aquello que creemos, valoramos y entendemos acerca de nuestro propósito.
Por eso, cuando la persona lo considera apropiado, dentro del proceso pueden estar presentes la fe cristiana, principios bíblicos, momentos de reflexión, oración y preguntas relacionadas con propósito, llamado, identidad y mayordomía de la vida.
Sin embargo, es importante establecer una distinción: el coaching cristiano no sustituye la psicoterapia, la atención médica, la consejería pastoral ni otros acompañamientos profesionales que una determinada situación pudiera requerir.
Mi función como coach no es decirte qué decisión tenés que tomar, ni utilizar la Biblia para darte una respuesta prefabricada. Mi responsabilidad es acompañarte mediante conversaciones, escucha y preguntas que te permitan observar tu situación con mayor claridad, reconocer posibilidades, asumir responsabilidad sobre tus decisiones y diseñar acciones coherentes con aquello que declarás importante para tu vida y tu fe.
Hay una pregunta bíblica que expresa muy bien el espíritu con el que entiendo este acompañamiento:
"¿Qué quieres que te haga?" — Marcos 10:51
Jesús conocía la necesidad del hombre que tenía delante. Y, sin embargo, preguntó. Hay una profunda dignidad en permitir que una persona pueda nombrar aquello que desea.
¿Qué ocurre al terminar la conversación?
Puede ocurrir que ambos veamos con claridad que existe una buena base para comenzar un proceso de coaching. En ese caso, conversaremos sobre cuál podría ser el siguiente paso y estableceremos el acuerdo correspondiente.
Pero también puede ocurrir que descubramos que todavía no es el momento adecuado, que aquello que estás atravesando necesita otro tipo de acompañamiento, o simplemente que no exista suficiente afinidad entre nosotros para trabajar juntos. Y eso también está bien: la conversación de exploración habrá cumplido su propósito. Porque su objetivo no es conseguir un cliente — es descubrir si existe una relación de coaching que tenga sentido construir.
Tal vez la primera conversación ya comenzó
Si llegaste hasta aquí porque algo en tu vida está pidiendo atención, podés comenzar simplemente haciéndote estas tres preguntas:
- ¿Qué está ocurriendo hoy en mi vida que ya no quiero seguir ignorando?
- ¿Qué quisiera que fuera diferente?
- ¿Qué conversación necesito tener para comenzar a moverme en esa dirección?
A veces un cambio importante no comienza con una gran decisión. Comienza con una conversación.
Conversación de exploración gratuita
Si querés conocer cómo podría ser un proceso de Coaching Cristiano, tenemos una conversación inicial de 20 a 30 minutos, sin costo, para explorar tu situación, conocernos y discernir si tiene sentido trabajar juntos.
Escribime a info@coachingcristiano.org o whatsapp 595985824982 indicando brevemente qué situación te gustaría conversar. No necesitás tener todas las respuestas — podemos comenzar con una buena pregunta.
Darío Alderete Coach Cristiano — Crecimiento, Fe y Propósito en Cristo

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